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domingo, 19 de mayo de 2019

¿Que paso con los indios Ymeris?

No sabemos con certeza las características de la sociedad prehispana sonorense. Sólo se sabe que a la llegada de los españoles a esta región, ésta estaba habitada por una sucesión de indígenas que vivían más o menos en un estado primitivo, subsistiendo de lo que el  medio natural les ofreciera.

Sin embargo, las crónicas existentes nos hablan de "naciones" que, más o menos, habían pasado por estadios mejores de subsistencia.
Una de ellas, se deriva de la existencia de una tribu de guerreros aguerridos  que según  uno de sus cronistas, el Padre  Jesús Javier Alegre, Jesuita dijo 

"el capitán don Pedro Perea ... puso los ojos en los Hymeris, nación situada en los varios valles que forma la Sierra Madre entre Occidente y Norte del valle de Sonora [o sea que para su época los Hymeris se extendían por todo el Norte del actual Estado y hasta la costa con el océano]. Dispuso desde luego su marcha llevando consigo los mismos ministros y muchos otros seculares. Este aparato nunca visto en su país espantó a los Hymeris, pueblos gentiles aun. Corrieron luego a las armas y ocuparon los pasos angostos de los montes por donde se podía entrar en sus tierras. El capitán, que no se hallaba con tropas ni provisiones suficientes para resistir a tanta multitud de bárbaros, se vio precisado a retroceder con tanta prisa y susto, que añadida la mortificación en un genio pundonoroso y altivo, lo derribó en la cama con una grave enfermedad. Se hizo conducir a Vanamitzi (Banámichi) donde fue forzoso dentro de pocos días administrarle los Santos Sacramentos, asistiéndole constantemente en todo el tiempo de su enfermedad el padre visitador y los demás que allí se hallaban, con una caridad que no pudo dejar de reconocer, y por ) lo que se vio obligado a mandar a su mujer doña María de Ibarra, que públicamente en la iglesia diese a los padres las debidas gracias. Sin embargo, a fines de setiembre, hallándose ya enteramente convalecido, o pareciéndole que lo estaba, determinó pasar a Toapa (Tuape) , donde tenía citada una junta para la ejecución de sus designios.”

Pero no pudo realizar sus proyectos, ya que recayó y falleció el 4 de octubre de 1645, y el conocimiento de lo que pudieron ser sus relaciones, o sea las "naciones aguerridas" a las que conoció, se había perdido para siempre.

Hoy, no podemos sino imaginarnos quiénes pudieron ser los "Hymeris" de quienes el misionero Eusebio Francisco Kino heredara su nombre a la segunda misión que fundara. Además, es muy probable que Kino supiera algo que nosotros no. Para su época, unas tribus que vivían hacia el Noreste, se les conoció como Sumas, Jumanos etc. 

Una posibilidad, es que los indios Hymeris hayan sido los Apache, una aguerrida tribu que también vivió en la misma región: al Norte de la frontera de lo conocido, extendiéndose por el actual Nuevo México y Texas.

La fama de belicosos que adquirieron a través del tiempo me hace pensar que se trate de esta tribu. Los restos que aún hoy podemos ver de los Hymeris, indican que poseyeron costumbres parecidas a las de esas tribus.

domingo, 12 de mayo de 2019

California y el Norte de Sonora


Durante la mayor parte de la historia del Noroeste de México, se pensaba que la Baja California  era una isla, a pesar de que la comprensión de que se trata de una península en realidad era ya conocido desde los inicios de la colonización. Lo realmente  sucedido, fue que el conocimiento de su peninsularidad primero se traspapeló y luego perdió.

El honor de haber descubierto la peninsularidad de esa lengua de tierra le correspondió  a Hernando de Alarcón, quien en 1540, cuando aún vivía Cortés,  en un barco llegó al Delta del Colorado, remontándolo hasta su confluencia con el río Gila, y allí dejó enterradas unas cartas.A finales de ese mismo año, Melchor Díaz, desde, Ures, partió en su búsqueda, y aunque no lo halló, sí encontró las cartas.

Así que durante la Colonia, ya se sabía de la peninsularidad californiana. aunque el secreto estuvo tan bien guardado, que se perdió y nuevamente se intentó determinar esa calidad de California, durante la etapa jesuita y después la franciscana. Fue hasta inicios de la etapa de México independiente que se supo con certeza que se trata de una península.

Por tierra firme, los franciscanos llegaron primero a Chihuahua y hasta Nuevo México. Para entonces, el mito de las enormes riquezas, riquezas similares a  las  del centro de México, había desalentado más expediciones guerreras  de conquista,  y fue entonces que se ideó otro método de cristianización: el Concordato Real, por el que la Corona aportaría los recursos financieros y la Iglesia los humanos.
En el actual Norte de Sonora, se desarrolló una pugna sobre cuál sería la institución colonizadora.

Desde el año 1636, en que el Jesuita, Bartolomé Castaño logró penetrar en Ures, sobre el río Sonora, y el de 1638, a Rosario Nacameri, sobre su afluente el San Miguel, las conversiones entre los Sonoras fueron rápidas, siendo así cómo, en 1646, se habían establecido misiones a la vera de los principales  ríos de la entidad.
Paralelamente, y tras el descubrimiento de minas en Parral en 1630, que fue atractor de  muchos pobladores, se redobló el impulso por descubrir territorios mineros nuevos. Dentro de esta situación, se dio en 1640 la capitulación entre el virrey Cadereita y el capitán de Sinaloa don Pedro de Perea para colonizar los territorios al norte del río Yaqui, y así convertirse en el primer alcalde mayor de una nueva provincia, que denominó "Nueva Andalucía," con independencia total de Sinaloa.

Esto precipitó cambios en el proceso colonizador: se fundó el primer asentamiento no religioso en Sonora, Tuape, así como Imuris y San Lázaro, avanzó la frontera del noroeste, y se establecieron Reales de minas en la frontera norte de Sonora, entre los que puedo mencionar a San Juan Bautista, Ostimuri, Nacozari, etc.

El problema es que Perea se inclinó por los Franciscanos, que ya misionalizaban en Chihuahua,  lo que originó pugnas con los Jesuitas por convertir estos territorios.

La educación secundaria y preparatoria que nos tocó.

La educación que nos tocó llevar en nuestra infancia y juventud fue muy buena en México, alguien la recordará: los turnos duraban todo el d...